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5 Consejos de Estudio para tu Curso Académico

5 Consejos de Estudio para tu Curso Académico

Para ayudarte a vivir tu curso académico, recopilamos cinco consejos que van más allá de la idea habitual «¡TOMÁ TODO EL CAFÉ EN EL MUNDO!».

1. ORGANIZATE

Esto se tiene que hacer desde el principio. Según te dé el profesor el programa, marcá todas las fechas y plazos importantes y empezá a planificar en consecuencia. Planificá tus días organizando tus clases, trabajos y descansos. Por ejemplo, si tenés que entregar un trabajo de 10 páginas en dos semanas, podés escribir una página por día, dejando unos días en medio por si te surge otra cosa o para tener tiempo para editar y revisar tu obra maestra.

Y recordá: Organizarse es importante más allá de las clases, ¡así que deberías empezar a acostumbrarte ya!

2. ESTUDIÁ

En realidad, nadie sabe cómo estudiar «adecuadamente», pero hay un montón de cosas que hay que tener en cuenta. En primer lugar, buscá una rutina. ¿Estudiás mejor por la noche o por la mañana? ¿Con compañeros de estudio o por tu cuenta? Después, recordá que tenés que evolucionar y adaptarte constantemente. Probá técnicas nuevas, volvé a evaluar lo que funciona y lo que no, y ajustá tu estrategia en consecuencia. Tratá de adelantar tus lecturas y trabajos cuando tengas tiempo. Sé un estudiante activo: tomá notas, hacé preguntas y tratá de enseñar a otros lo que aprendiste. ¿Tenés que memorizar una gran cantidad de información? Dividitelá en partes más pequeñas y no empecés una nueva hasta que hayas acabado con la última.

3. PREMIATE

¡Hacé descansos! Es imposible estudiar durante ocho horas seguidas sin perder la concentración. Probá la regla 45/15: estudiá durante 45 minutos seguidos y, a continuación, haz un descanso de 15 minutos. Asegurate también de descansar lo suficiente y de echar siestitas. Comé bien y tratá de evitar la tentación de comer chocolate y beber bebidas energéticas. Tomá agua. La cafeína puede ayudarte a concentrarte por un momento, pero puede hacer que te bloquees si no seguís bebiendo. Y hacé algo de ejercicio. Se ha demostrado que el ejercicio reduce el estrés, ayuda a dormir mejor y mejora tu atención, concentración y memoria.

Y, por último, pero no menos importante, recordá respirar. La relajación ayuda a cuidar el cuerpo y la mente.

4. HACÉ AMISTAD CON LAS PERSONAS ADECUADAS

Hacé amistad con el profesor y los estudiantes. Si hacés amistad con el profesor, te respetará más y estará más dispuesto a darte ayuda extra. Recordá que también son seres humanos. Y no pienses en hacer preguntas del tipo: «¿me perdí algo de la clase de ayer?» porque eso implica que no dan información útil cada día, lo que, ¡sorpresa!, sí hacen.

En lo que respecta a los estudiantes, participá en grupos de estudio, pero procedé con cuidado. Seguí estas pautas generales. Centrate. Hacé una agenda y un límite de tiempo y elegí a la gente adecuada para el grupo. Todo deberían contribuir y si los aprovechados tratan de infiltrarse, abandoná el barco. Si los grupos no son lo tuyo, buscá a alguien que comparta apuntes con vos, que te ayude a comunicarte en voz alta, lo que se ha demostrado que ayuda a retener la información, y que te explique el material que no comprendés.

5. EQUILIBRÁ TU VIDA SOCIAL CON LA ACADÉMICA

Deberías ir siempre a clase y no faltar a ninguna a menos que tengas una enfermedad. Podrías estar perdiéndote las respuestas para un examen posterior. Y, aunque es muy importante para salir con amigos, hacelo con moderación. Recordá: primero sos estudiante, después fiestero.

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